Cuándo pedirlo, cuánto cobrar, y cómo no perder el rastro del saldo pendiente hasta la entrega.
Si la reparación necesita una pieza que tenés que comprar (una pantalla, una batería importada), el adelanto cubre ese costo antes de que el cliente se arrepienta o deje de contestar. También funciona como compromiso: un cliente que ya pagó algo vuelve a buscar el equipo con mucha más frecuencia que uno que no pagó nada.
La referencia más simple: que el adelanto cubra al menos el costo de la pieza que vas a comprar — así nunca quedás poniendo plata propia si el cliente no vuelve. Muchos talleres piden directamente el 50% del presupuesto total, que además cubre parte de la mano de obra.
El error más común es anotar el adelanto en un cuaderno aparte, desconectado de la orden de servicio — y después no recordar cuánto falta cobrar al momento de la entrega. El adelanto siempre tiene que quedar atado a la orden específica, con el saldo pendiente recalculado automáticamente cada vez, no a mano.
Definí de antemano un plazo razonable (por ejemplo, 30 o 60 días sin contacto) a partir del cual considerás el equipo sin reclamar, y comunicalo en la misma orden de servicio o en el comprobante del adelanto — así no es una decisión que tomás de un día para el otro. Si el equipo queda sin reclamar mucho tiempo, conviene que consultes la normativa de tu país sobre bienes abandonados antes de disponer de él.
El saldo, siempre al día, sin anotarlo aparte
En Omnifix registrás el adelanto directo sobre la orden de servicio, y el saldo pendiente se recalcula solo — nunca tenés que ir a buscarlo en un cuaderno al momento de la entrega.
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